Tinelli y otros: Festival de egos

(De nuestros lectores) Los programas de entretenimientos se han ido convirtiendo en espacios de contienda en un festival de egos sin ilustración.

Ahora, lo que “entretiene” es la pelea con fulano o fulana de tal, que tanto piola soy para ganar o intentar no quedar tan expuesto en esa riña que sea inventada o real, lo que muestra es el deterioro de lo que divierte.

No hace falta ser un letrado ni muy erudito para darse cuenta de la mentira, o de la verdad disfrazada de mentira que se ejerce con el propósito de un ranking que tampoco sé si es cierto o producto de una publicidad que machaca sobre lo que a la gente “debe gustarle”, entonces de tanto repetirse se imprime en nuestra mente como una única verdad posible.

La cultura disneyland avanzó hasta estos pagos para hacernos creer que la realidad y la ficción no importan, que existe una “tercera cosa” inaudita y pasajera por lo rápida que se entromete en nuestra propia “verdad” dejándonos medio confundidos y ajenos a nosotros mismos.

El ego es así, arrasa con lo que tiene por delante, pero mas que nada arrasa con el que lo porta, quien orgulloso vende esa imagen de perfección que termina creyéndose, sin darse cuenta de su propia trampa.

Venden besos y canciones y entonces algunas voces maravillosas solo lo son si el jurado me aprueba o me abraza apelando a mi necesidad de ser querido, reconocido.

Comparto algo que leí: “El entretenimiento no es éxtasis, sino simplemente un opio. Te quedas tan absorto viendo algo, que te olvidas de ti mismo y de tus penas…”.

Ser feliz es un don. En momentos de tremenda felicidad los pensamientos se desvanecen y no queda espacio para tramas urdidas por quienes pretenden tener el mando de nuestra risa o de nuestras lágrimas.

Por: Maia Zuretti
maiazuretti@yahoo.com.ar

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